Un año de progresos y desafíos
El acceso a internet en zonas rurales de América Latina sigue siendo uno de los principales retos de política pública en telecomunicaciones. Sin embargo, 2025 está marcando avances importantes gracias a la confluencia de inversión pública, iniciativas privadas y proyectos comunitarios. En este artículo repasamos las novedades más relevantes.
Expansión de redes comunitarias
Las redes comunitarias de internet —gestionadas por las propias comunidades sin depender de grandes operadoras— han ganado terreno como modelo alternativo y sostenible. Organizaciones como la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC) han documentado un crecimiento sostenido de este tipo de iniciativas en México, Colombia, Brasil y Bolivia.
Estas redes utilizan tecnologías accesibles como WiFi largo alcance, redes mesh y, más recientemente, redes de fibra óptica comunitaria. El modelo no solo garantiza conectividad: también genera capacidades técnicas locales y mantiene el control de la infraestructura dentro de la comunidad.
Satélites de baja órbita: una nueva oportunidad
La llegada de servicios de internet satelital de baja latencia ha abierto una nueva ventana de posibilidades para las zonas más remotas, donde tender fibra óptica o instalar antenas de telefonía es económicamente inviable. Varios gobiernos de la región están evaluando subsidios o licitaciones para llevar este tipo de conectividad a comunidades indígenas y rurales alejadas.
Políticas públicas con enfoque territorial
Un cambio de paradigma notable en 2025 es el creciente enfoque territorial de las políticas de conectividad. En lugar de medir el acceso solo por porcentaje de población cubierta a nivel nacional, los organismos reguladores están comenzando a medir la cobertura a nivel de localidad, lo que permite identificar con mayor precisión las brechas existentes.
El rol de los municipios
Los gobiernos locales están asumiendo un papel más activo. Municipios de Colombia, Argentina y Perú han lanzado programas propios de conectividad pública, instalando puntos de acceso WiFi en plazas, escuelas y centros de salud, y en algunos casos cofinanciando planes de datos para familias en situación de vulnerabilidad.
Desafíos que persisten
Pese a los avances, los obstáculos siguen siendo considerables:
- La dispersión geográfica en muchas regiones hace costoso el tendido de infraestructura.
- La falta de electricidad en algunas comunidades rurales limita el uso de dispositivos y redes.
- La baja alfabetización digital reduce el aprovechamiento efectivo de la conectividad disponible.
- Los modelos de negocio de las grandes operadoras priorizan zonas urbanas densas donde la rentabilidad es mayor.
Perspectivas para el resto del año
Las proyecciones indican que el debate sobre conectividad universal seguirá en el centro de la agenda política regional. La aprobación de marcos regulatorios que obliguen a los operadores a reinvertir parte de sus ganancias en zonas no rentables, junto con el incremento de fondos de servicio universal, son las medidas que más expectativa generan entre los especialistas del sector.
Conclusión
2025 muestra que cerrar la brecha de conectividad rural en América Latina es posible, pero requiere coordinación entre múltiples actores, modelos innovadores y una voluntad política sostenida en el tiempo.